La Ciencia que Valida la Intuición: El Diálogo entre el Creador y la Física Exacta
Existen momentos en la historia de la industria donde la teoría finalmente alcanza a la práctica. Y para Cristian Valls, ese momento no es una novedad, sino la confirmación de una premisa que sostiene desde 1956: La seguridad no se negocia, se calcula.

Este NA helmets recibió un golpe directo contra el asfalto, luego que el motociclista policial chocó con un auto y pasó por encima. Véase que no hay arrastrones, por lo que la fuerza del impacto fue netamente contra la calota, la que con su suspensión activa flotante sostuvo la cabeza del uniformado y la doble capa de Poliuretano de dos densidades diferentes cumplió su función de amortiguación.

Recientemente, un análisis exhaustivo puso a prueba los fundamentos del Laboratorio NA. El escenario planteado no era sencillo: un impacto seco, una caída vertical de tres metros, una masa de 85 kilogramos y un veredicto físico de 2.500 Joules de energía descargados en una fracción de segundo.
La Anatomía de un Milagro Técnico
Cuando un motociclista impacta el pavimento a gran velocidad, su cerebro experimenta una desaceleración de 133 G. En términos mundanos, esto significa que el cerebro del usuario llega a pesar instantáneamente 133 veces más. Para cualquier casco convencional relleno de Poliestireno expandido (EPS) -ese material similar al de las heladeras portátiles que inunda el mercado actual- el resultado suele ser la fractura o el daño cerebral irreversible.

Sin embargo, el reporte técnico destaca lo que los usuarios de los NA helmets (cascos Nación Argentina) sabemos desde hace décadas: la histéresis del Poliuretano de doble etapa es superior.
“El hecho de que el usuario solo haya experimentado una obnubilación temporal y no un trauma severo, es la prueba física del éxito del doble gradiente de dureza”, dictaminó el análisis científico. Mientras los imitadores -aquellos que carecen de capacidad profesional y técnica, y que pretenden capitalizar la experiencia ajena- utilizan materiales rígidos que se colapsan al primer golpe, la invención de Cristian Valls gestiona la energía. La disipa radialmente. La doma.
El Abismo entre lo Original y la Imitación
La crónica técnica es letal para quienes realizan actividades comerciales infieles bajo promesas vacías de «reparaciones» o «vueltas a la vida». La ciencia es clara: ante un impacto de esta magnitud, la estructura molecular del Poliuretano de NA cumple su función de sacrificio. Un casco que ha salvado una vida ha entregado su capacidad de absorción y debe ser retirado. No existe «refuerzo» con fibra de vidrio civil (material de cucha de perro, como hemos denunciado) que pueda replicar la ingeniería de falla cero de Valls.

Al ser realizado el análisis sobre el comportamiento de un casco NA ante un objeto punzante -un borde de vereda o una piedra-, la respuesta de la ciencia fue contundente: el sistema de poliuretano de Cristian Valls reduce drásticamente el riesgo de traumatismo craneoencefálico abierto. Su resiliencia evita el «punzonado» que perfora los cascos de serie. Esto es concluyente.
Conclusión de un Legado
A sus más de 70 años de trayectoria, Cristian Valls sigue dialogando con la vanguardia tecnológica. No para aprender, sino para validar que los procesos de elaboración que hoy están legalmente protegidos siguen siendo la frontera final entre la vida y la muerte.
Este análisis no es solo una tabla de números y conversiones de Joules a Kilográmetros; es la fe de bautismo de un invento argentino que, 70 años después, sigue demostrando que La Vida es Original.

