N.A. Helmets: el casco argentino que nació como escudo, no como moda
Investigación sobre Cristian José Pablo Valls, el Programa Major y una tecnología nacional alcanzada a la que pretendieron invisibilizar. Pues no pudieron.
Durante décadas, la historia de la industria argentina ha estado marcada por inventos que resolvieron problemas reales, pero que rara vez fueron contados con la profundidad que merecen. Uno de esos casos es el de NA helmets (Cascos Nación Argentina), una marca que trascendió el paracaidismo, el automovilismo y el motociclismo para convertirse en un desarrollo estratégico de protección, con aplicaciones militares. Detrás de ese nombre se encuentra Cristian José Pablo Valls, Técnico Superior Aeronáutico, paracaidista deportivo e inventor, cuyo trabajo anticipó conceptos que hoy dominan la ingeniería de protección personal.
Lejos de las lógicas de marketing, NA helmets nació con una premisa clara: un casco no debía ser un objeto estético, sino un escudo.
El origen: Trabajo en el laboratorio
Un técnico aeronáutico frente al problema del impacto: Cristian Valls se formó como técnico aeronáutico, una disciplina donde la comprensión de esfuerzos, materiales y fallas estructurales no es teórica, sino vital. Como paracaidista deportivo, Valls conocía de primera mano los riesgos de impacto, aceleración y desaceleración brusca sobre el cuerpo humano. Fue allí donde detectó una falencia evidente: los cascos disponibles no estaban diseñados para absorber energía, sino apenas para cubrir la cabeza.
A diferencia de otros fabricantes, Valls no partió del diseño externo, sino del comportamiento del material ante el impacto. Su pregunta no era “¿cómo se ve?”, sino “¿qué pasa con la energía cuando golpea?”.

NA helmets: cuando la función precede a la forma
Desde sus primeros modelos, los cascos NA se caracterizaron por líneas austeras y perfiles robustos. Cada nervadura, cada curvatura y cada espesor respondían a una función estructural concreta. Esto explica por qué, durante años, los NA helmets fueron preferidos por fuerzas de seguridad, pilotos de automovilismo y usuarios profesionales, mucho antes de que el diseño se volviera un valor comercial.
En los años 70, pilotos argentinos de Turismo Carretera y competencias internacionales -incluyendo circuitos europeos como Nürburgring- utilizaron cascos desarrollados por Valls, confiando en su capacidad real de protección.
El Programa Major: Ingeniería aplicada como método, no como slogan
El corazón tecnológico de NA helmets es el llamado Programa Major, una metodología de investigación y desarrollo que integra:
– Comportamiento de materiales compuestos
– Absorción y disipación de energía
– Geometría estructural aplicada al cráneo humano
– Durabilidad a largo plazo
El Programa Major no es un modelo ni una línea comercial: es una forma de pensar el casco como un sistema integral, donde el material, la resina, la orientación de fibras y la forma trabajan en conjunto.
Uno de sus conceptos centrales es el “exoesqueleto NA helmets”, una estructura que acompaña la evolución anatómica humana y distribuye las cargas del impacto en múltiples direcciones, evitando la transmisión directa al cráneo.

El punto clave: NO aramidas, NO Kevlar, NO Twaron
Fibras nacionales y soberanía tecnológica: Uno de los errores más frecuentes al hablar de NA helmets es asociarlos automáticamente con fibras aramídicas como Kevlar o Twaron. Esto es técnicamente incorrecto. Porque Cristian Valls no utilizó aramidas importadas. Su desarrollo se basó en:
– Telas especiales de alta tenacidad, producidas y procesadas a nivel nacional
– Orientación multiaxial de fibras, diseñada específicamente para disipar energía
– Resinas especiales desarrolladas localmente, con comportamiento controlado ante impacto
La clave del sistema no estaba en la “fibra de moda”, sino en la arquitectura del compuesto. Ante un impacto, el material no se rompe de forma frágil: se delamina de manera controlada, absorbiendo la energía cinética antes de que llegue al usuario.
Este enfoque permitió algo poco habitual: cascos que conservan su integridad estructural durante décadas, sin vencimiento, a diferencia de muchas aramidas sensibles a la humedad, el sol, la temperatura y el envejecimiento químico, que se vencen a los 5 años.

Malvinas: cuando la industria civil se volvió defensa
CITEFA y la protección antifragmentaria: Durante la Guerra de Malvinas, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) enfrentó una necesidad urgente: reemplazar el casco M1 de acero, pesado y obsoleto frente a la metralla moderna.
La solución llegó desde la industria nacional. Valls fue convocado para adaptar su tecnología a un contexto bélico, trabajando en conjunto con CITEFA (actual CITEDEF). Allí se realizaron ensayos balísticos, incluyendo pruebas de tipo V50, para evaluar resistencia antifragmentaria.
El objetivo no era detener proyectiles de fusil, sino proteger contra balas de 9 mms y esquirlas de acero del estallido de las bombas de artillería, principal causa de heridas en combate. Los cascos desarrollados fueron utilizados por personal de la FAA y por la Red de Observadores del Aire (ROA), destacándose por su bajo peso y alta movilidad en el terreno.

Un legado que no envejece: Cascos que todavía protegen
Uno de los aspectos más llamativos del desarrollo de Valls es la longevidad del material. Existen hoy cascos NA fabricados hace más de 40 años que mantienen sus propiedades estructurales, algo excepcional en materiales compuestos.
Esto confirma que el verdadero avance no estuvo en copiar tecnologías extranjeras, sino en entender profundamente la física del impacto y la química de los materiales.
NA helmets hoy: objeto de culto y archivo vivo
Actualmente, el llamado Laboratorio N.A. funciona también como archivo histórico, recopilando testimonios, fotografías y cascos utilizados en distintos contextos: motociclismo, automovilismo, fuerzas de seguridad y defensa.
Para muchos usuarios, un NA helmets no es solo equipamiento: es herencia, memoria técnica y símbolo de una Argentina capaz de innovar sin depender del exterior.
Otro invento argentino que merece ser contado
La historia de Cristian José Pablo Valls y NA helmets no es solo la de un casco, sino la de una idea profundamente argentina: resolver problemas complejos con conocimiento propio, materiales nacionales y creatividad técnica.
En tiempos donde la tecnología suele medirse por marcas y patentes extranjeras, el Programa Major recuerda que la soberanía tecnológica también se construye en silencio, capa por capa, fibra por fibra.

